El efecto Messi-Neymar más allá del gol

FBL-ESP-BRA-BARCELONA-SANTOSEste Barcelona, el de Luis Enrique no es el de la pegada de Pep Guardiola y Tito Vilanova, el del ‘peyorativo’ tiki-taka, tampoco es el tan vertical del ‘Tata’ Martino, este Barça es un término medio entre ambos estilos, es quizá un equipo que aún busca una identidad, no por gusto sino por obligación. Pero a pesar de ello, este equipo da miedo y no por el principio de que aquí todos atacan y todos defienden, sino porque hay dos jugadores que hacen que hasta un rival como el Ajax juegue un tanto echado atrás, por miedo. Ellos son Lionel Messi y Neymar.

Al argentino los goles ya no se le dan a puños este año, sabe que el rival le tiene muy estudiado, han descubierto que es un jugador extraordinario pero que no es un extraterreste, que también se rompe, y ríe y llora cuando no mete goles, pero nadie le conocía esa faceta tan asistente como la que ahora muestra, esa que hace que Neymar se sienta en casa. Messi envuelve los goles para regalo y Neymar envía el paquete al fondo de la red del rival. Una combinación perfecta, estudiada y efectiva.

Pero este par de jugadores son los que hacen que el rival tenga miedo y se eche atrás. El Ajax fue uno más a la cuenta de temerosos que visitan el Camp Nou, defensivos y tímidos en la presión, con pavor de ser goleados y dejarse en el campo los tres puntos y la dignidad, pero de un momento a otro, la historia cambió. Los holandeses comenzaron a presionar, metieron en aprietos a la defensa azulgrana, le hicieron un gol (anulado) a Ter Stegen y pusieron en el filo del asiento a más de un aficionado, todo por una razón: Messi y Neymar ya se habían marchado del terreno de juego, Luis Enrique los había enviado al banquillo a descansar, porque ya viene el Clásico.

Y el Barça, ese equipo temerario, aún no encuentra la clave para reaccionar, le cuesta y le pesa, no sólo ahora sino desde hace unos pocos años. Las sorpresas en Can Barça no son bienvenidas, a ninguno de los jugadores le gusta que le pongan una muralla enfrente porque no saben cómo romperla, a ninguno le gusta saber que Ibrahimovic no jugará pero les termina asaltando David Luiz, Verratti y Lavezzi porque no saben cómo darle la vuelta, a ninguno le gusta que Messi no esté en el campo y mucho menos si tampoco está Neymar, porque simplemente no saben cómo defender. El plan B del Barça aún no se encuentra.

De esto no se puede culpar sólo a la defensa, porque en este equipo todos atacan y todos defienden, simplemente es que Neymar y Messi se han convertido en el sostén del equipo, en ese que se engancha perfecto con la medular y hace que todas las piezas funcionen. Ni Mascherano parece hábil para mover al grupo si sus ápices se han marchado al banquillo a descansar. Por suerte Luis Enrique no tiene pensado darle tanta banca al argentino, tampoco al brasileño y posiblemente tampoco se la dará a Luis Suárez tras su larga sequía futbolística y no sólo porque ellos no quieran descansar, sino al parecer porque a nadie en este equipo le conviene que lo hagan.

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